Entradas con la etiqueta ‘humor’

Sant Jordi 2013

Hoy convergen en este punto del espacio virtual, un loco, un trapecio y un tintero. Quizás el loco montó en el trapecio y roció de tinta el paisaje, o el tintero invitó al loco a bañarse en su tinta y una vez moreno, salió a tomar el aire en el trapecio, con toda seguridad de semejante combinación pueden surgir muchas historias. Lo cierto es que nos ha llegado esta postal, de parte de los tres involucrados y queremos que vuele fogosa hasta vuestros ojos.

¡Este es nuestro regalo de Sant Jordi! Podéis entrar y descargar la postal de issuu.

Una princesa, un príncipe y un dragón, ingredientes que se mezclan en original versión.
¡Feliz día del libro!

Título de la postal: “Pienso, fuego existo” ©
Autora del cuento: Isabela Méndez
Autor de la ilustración: Juan Luis López Anaya
@mendezisabela

 

Día Mundial de la Narración Oral

Tirando-los-tejos

Hoy que celebramos el Día Mundial de la Narración Oral, quiero compartir con los “tintiriteros” uno de los cuentos de mi disco.

Esta historia nació de la expresión “Tirar los tejos”, que en España hace alusión a “cortejar”. Cuando la escuché por primera vez me hizo reír. El solo hecho de imaginar la escena fue hilarante.

En mi país, Venezuela, empleamos otras palabras para hablar de lo mismo. Poco después un escrito que había publicado en FB, haciendo referencia a la cocción de lentejas, suscitó un mundo de comentarios, así que entre los tejos y las lentejas, fui trenzando este cuento.

Más tarde, apareció la oportunidad de grabar “Cuentos al vuelo”, cuya producción artística estuvo a cargo de Gaddafi Núñez, y así, “Tirando los tejos” pasó a tener música. Los textos, narración y cantos son de mi autoría, la música y la ejecución de los instrumentos fue realizada por Gaddafi Núñez.

Espero que disfrutéis de este cuento en verso.
¡Besos!

Título del cuento: Tirando los tejos ©
Título del dibujo: ¡Allá vamos! ©
@mendezisabela

 

Reflexiones invernales de un buñuelo


Estoy harta de la ropa:
sombrero, abrigo, pañuelo,
con tanta cosa en el cuerpo,
me siento como un buñuelo.

Semejante vestimenta,
tapa con impunidad,
las curvas que deberían,
marcar la femineidad.

Los críos van en sus coches
bárbaramente empotrados,
y apenas logran mover
los ojos hacia los lados.

En cuanto a los ancianitos,
genera cierta piedad,
verlos arrastrar el peso
del gabán y de la edad.

Para utilizar el metro
y evitar el vaporón,
hay que quitarse la ropa
con cuidado en el vagón.

Debe abrir muy bien los ojos,
mirar en todo momento,
no vaya a perder su gorro
o roben sus documentos.

Y olvídese de rascarse
si le invade algún picor,
porque si consigue hacerlo,
será a costa de su humor.

A menos de que usted tenga
al lado un buen compañero,
que mientras usted se rasca,
le sirva como perchero.

Concluyo que es colosal
aquel concierto brillante,
que Vivaldi le compuso,
al tiempo, siempre cambiante.

Pero sería mejor
y evitaría el estrés,
que en vez de cuatro estaciones
nos quedáramos con tres.

Ante la dificultad
de gestionarlo a mi antojo,
mejor espero arropada
y hago descender mi enojo.

Tendré que beber entonces,
de paciencia alguna ampolla,
para poder soportar,
seguir siendo una cebolla.

Título del escrito y dibujo: Reflexiones invernales de un buñuelo (Técnica mixta) ©
Pincelada de Isabela Méndez
@mendezisabela

 

Sinfonía gozosa

Todo comenzó con los gemidos escandalosos de dos que hacían el amor. A esos gemidos se sumaron otros. Unas semanas después, eran muchos. Como por arte de magia se reproducían de vecindario en vecindario los sonidos del placer, amalgamados con expresiones amorosas y risas de todos los calibres.

Poca gente lograba quedarse impasible tras escuchar los jadeos. Pronto la lubricación de corazones, mentes y cuerpos, reinó en la ciudad.

Se podían percibir distintos idiomas entre la maraña sonora, pero todas las nacionalidades y clases sociales tenían en común ciertos juegos. Había quienes hacían alusiones a animales, a objetos, a profesiones, a fenómenos naturales. También se escuchaban carreras o bailoteos lúdicos, el estruendo de más de un sofá o catre que colapsaba ante tanta alegría, el chirrear de colchones y patas de cama, el golpeteo de copetes contra las paredes. Se podría decir que durante unas semanas, la población colaboró sin saberlo en la composición de una sinfonía gozosa.

Cuando el frenesí bajó naturalmente y los sonidos se fueron espaciando, se descubrió que aquello formaba parte de un plan impulsado por los políticos del lugar. Ante el descenso de la natalidad y el mal humor de los ciudadanos, de modo secreto, se había puesto en marcha la campaña “Asmos.org”, cuyo lema, posteriormente revelado, decía:
Para que los miembros de una sociedad sean amables y tolerantes, han de generar sustancias lubricantes.

Estratégicamente puestos en pisos desocupados, los primeros gemidores fueron actores profesionales, encargados de generar un imaginario sonoro, seductor y contagioso.
Los pisos desocupados fueron otorgados a los gemidores profesionales, como pago a su invaluable aporte a la sociedad.

Esta historia está basada en sueños de la vida real.

Algunas muestras sonoras recogidas durante el evento:

Amor maduro

Los de arriba

Título del relato: Sinfonía gozosa
Título del dibujo: Sinfonía gozosa (técnica mixta) ©
@mendezisabela

 

Para contar una oveja

Para contar una oveja comience por cualquier punto de su lana. Debe primero encontrar el modo de adquirir el tamaño de una mosca.

La fluidez de la narración activa, dependerá de que procure no enredarse en la pelambre, pero si lo hace, que sea con gusto. Intente entonces regodearse en el calor y si está cerca del corazón ovejuno, cuente sus latidos, suelen ser buenos para adormecer. Una siesta en la piel de una oveja es de lo más tórrido que existe.

Si estuviera cerca de la zona digestiva y la oveja atravesara por momentos difíciles,  aléjese con disimulo a un lugar menos expuesto a los gases, que suelen salir sin pudor y no dan tregua, pues casi todo en la oveja es fluidez y placidez. Digo que lo haga con discreción ya que la oveja tiene una importante característica a tomar en cuenta y es que sus emociones se resienten con facilidad. Si la oveja llegara a resentirse con usted, entonces se verá involucrado en un nudo, del que le resultará complejo librarse. Los nudos se producen una vez que la oveja, ofendida, se restriega con saña contra la hierba. Para salir del lio, se precisa la ayuda de un esquilador, que suele cortar de manera tajante el rollo, cosa que entorpece la narración vivencial.

Si usted no ha cometido la ofensa, quédese tranquilo y continúe explorando la mullida superficie del animal, mientras inmortaliza su experiencia en una minúscula grabadora, lo que equivale a contar una oveja.

En caso de que logre salir victorioso de la visita a la nube encarnada, estará capacitado para aportar su definición a continuación de las que aquí propongo:

  • Una oveja es un animal recubierto de espuma que se volvió pilosa para no desaparecer.
  • Las ovejas son pedazos de montañas nevadas que decidieron moverse.
  • Una manada de ovejas, es un continente de espuma.
  • Ciertos tipos de oveja son las hermanas animales de los sauces llorones.
  • Las ovejas son lampazos vivientes que limpian de insomnios, cuando estamos en la cama y las imaginamos saltando sobre una verja.

Título del poema: Para contar una oveja ©
Título del dibujo: Lanzarse a una oveja (Pastel) ©
@mendezisabela

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