Archivo de la categoría ‘Microrrelatos’
Sinfonía gozosa
Todo comenzó con los gemidos escandalosos de dos que hacían el amor. A esos gemidos se sumaron otros. Unas semanas después, eran muchos. Como por arte de magia se reproducían de vecindario en vecindario los sonidos del placer, amalgamados con expresiones amorosas y risas de todos los calibres.
Poca gente lograba quedarse impasible tras escuchar los jadeos. Pronto la lubricación de corazones, mentes y cuerpos, reinó en la ciudad.
Se podían percibir distintos idiomas entre la maraña sonora, pero todas las nacionalidades y clases sociales tenían en común ciertos juegos. Había quienes hacían alusiones a animales, a objetos, a profesiones, a fenómenos naturales. También se escuchaban carreras o bailoteos lúdicos, el estruendo de más de un sofá o catre que colapsaba ante tanta alegría, el chirrear de colchones y patas de cama, el golpeteo de copetes contra las paredes. Se podría decir que durante unas semanas, la población colaboró sin saberlo en la composición de una sinfonía gozosa.
Cuando el frenesí bajó naturalmente y los sonidos se fueron espaciando, se descubrió que aquello formaba parte de un plan impulsado por los políticos del lugar. Ante el descenso de la natalidad y el mal humor de los ciudadanos, de modo secreto, se había puesto en marcha la campaña “Asmos.org”, cuyo lema, posteriormente revelado, decía:
Para que los miembros de una sociedad sean amables y tolerantes, han de generar sustancias lubricantes.
Estratégicamente puestos en pisos desocupados, los primeros gemidores fueron actores profesionales, encargados de generar un imaginario sonoro, seductor y contagioso.
Los pisos desocupados fueron otorgados a los gemidores profesionales, como pago a su invaluable aporte a la sociedad.
Esta historia está basada en sueños de la vida real.
Algunas muestras sonoras recogidas durante el evento:
| Amor maduro | |
| Los de arriba |
Título del relato: Sinfonía gozosa
Título del dibujo: Sinfonía gozosa (técnica mixta) ©
@mendezisabela
Secretos
Un intenso dolor aquejaba a La Reina que decidió acudir a un osteópata vecino. El doctor descubrió que la dolencia se debía a enormes gases, manipuló el vientre de la mujer para liberar las tensiones y le sugirió que se fuera a casa andando.
En el trayecto al palacio la dama soltó un sinfín de estruendosos secretos de su oscura boca.
La prensa fue autorizada a comunicar el evento así: “Tras el acertado tratamiento, La Reina marchó de la consulta flotando”.
Este relato fue publicado el día 25/05/2011 en la revista Eñe de Literatura Móvil.
Título del escrito: Secretos ©
Título del dibujo: Pensamientos liberadores (técnica mixta)
Dibujo y escrito de Isabela Méndez
Serie de twitts. 8- Piel de naranja (twitt desarrollado)
La discriminaban por tener toda la piel de naranja, rugosa y llena de manchas. Una pena ácida la desgajaba al no poder compartir su néctar.
Por las noches un peculiar fenómeno de pigmentación tornaba verdosa a la mujer y su soledad era de limón, soledad de mujer isla, solo visitada por el aire. Pero la tarde que se desbordó el río del pueblo, ella fue la única que salvó en su lomo el cocodrilo, sin reparar ni un segundo en las innumerables mujeres hermosas que gritaban pidiendo ayuda.
Las pieles de ambos reconocieron con alegría la similitud, y la áspera pareja flotó hasta encontrar un pedazo de tierra.
A lo lejos, el pueblo anegado, mostraba gente como boyas, de piel clara, inflada y tersa.
Título del relato: Piel de naranja (relato desarrollado a partir del twitt)
Título del dibujo: Piel de naranja (Técnica mixta) ©
Twitt, relato y dibujo de Isabela Méndez
@mendezisabela
El viajero
Después de pasar por los escáneres, le llamaron aparte– ¿Por qué me retienen?- dijo el hombre.
– ¿Qué hay en su maleta?- chilló el segurata,
– una pausa- reveló el viajero.
– ¿Cree que somos tontos? ¡Ábrala ya! – ordenó el segurata, el viajero obedeció.
Todos se paralizaron unos instantes, al ver la maleta vacía.
Al fin alguien rasgó el silencio diciendo
– Esto es muy sospechoso, usted no podrá embarcar.
El hombre sonrió sereno, tomó su maleta y marchándose dijo
–Mi viaje era para llevar la pausa donde la necesitaran.
Título del relato: El viajero © ®
Título del dibujo: En otro viaje (Técnica mixta) © ®
Relato y dibujo de Isabela Méndez
A raya
Soñaba con ser actriz.
Cuando al fin reunió valor para presentarse, no le permitieron hacer castings porque ante la cámara producía efecto “moaré”.
Desde entonces La Cebra, raya en la locura.
La mantuvieron a raya
por tener piel de piano,
y la tristeza con su gran garra
le hizo pensar, que cada franja,
era una barra.
Título del relato: A raya © ®
Título del dibujo: A raya (Tinta sobre papel) © ®
Relato y dibujo de Isabela Méndez
Oscuras caricias
Sentían una brutal atracción, en cada cita intentaban tocarse si quiera la punta de los dedos, pero extraños temblores les impedían lograrlo. Ambos eran alérgicos a la idea del roce directo, del sudor, la saliva. Le tenían especial asco a los pelos y al vello púbico.
Una noche, en el balcón, bajo la luz de los faroles, cuando casi habían desistido, ¡lograron fundirse!
Fueron amantes elásticos, acróbatas que burlaron la gravedad entre oscuras caricias.
Trepando sobre las cosas, paredes y techos, se amaron, sus sombras.
Título del escrito: Oscuras caricias ©
Título del dibujo: Sorpresa (Lápiz sobre papel)© ®
Dibujo y escrito de Isabela Méndez
Este microrrelato surgió del ejercicio planteado en la tertulia de La Maceta. Se seleccionó al azar una expresión de un libro, en este caso fue “vello púbico” y se nos invitó a escribir un texto breve, en el que se incluyera la expresión elegida.
El terrible peso de una pluma
Paseaba la mujer por la playa y se encontró sobre la arena una pluma, la agarró y la colocó en su sombrero.
Abrió su toalla y se acostó a tomar sol.
Al rato, un ave que volaba por allí, se quedó mirándole el sobrero. La mujer sintió pánico, después de que el ave entre silbidos le dijera: – ¡Muy bonito, llevas una pluma mía y por ninguna parte me citas!! No te asustes, no te la voy a quitar, únicamente te pido que luego la uses para escribir sobre nuestro encuentro.-
Los nervios invadieron a la mujer. Corrió a casa, escribió sobre el episodio con la pluma y me pidió que lo publicara en mi blog, bajo el título: “El terrible peso de una pluma” por: Una Asustada Anónima y El Ave de paso.
Título del escrito: El terrible peso de una pluma ©
Título del dibujo: Reclamación de derechos de autor © ® (lápiz sobre papel)
Dibujo y escrito de Isabela Méndez
El beso pictórico
Comparto con los Tintiriteros, o sea los seguidores “DEL VIENTRE DE UN TINTERO”, la entrevista que me hizo una muy buena periodista llamada Gemma Tramullas, hace dos días. ¡Espero que la disfruten!.
Puedes leer la entrevista en el siguiente enlace: Isabela Méndez: “Los de ‘Porca misèria’ nunca supieron que yo no veía”
Aprovecho para publicar mi cuento breve “EL BESO PICTÓRICO”,
que aparece al final del artículo de “EL PERIÓDICO”.
Ella tenía labios de pincel, él tenía lengua de acuarela. En el cruce de dos calles, se toparon. Allí, en aquel punto del tiempo y del espacio, se quedaron largo rato mirándose a los ojos. De pronto, llamados por un ímpetu pictórico, acercaron sus rostros y se besaron. Al separarlos, tenían ambos una sonrisa pintada en los labios.
Título del escrito: El beso pictórico © ®
Título del dibujo: Después del beso (Técnica mixta) © ®
Dibujo y cuento de Isabela Méndez ®
El hombre que le temía a sus huellas
Una vez existió un hombre que le temía a sus huellas. Pensaba que la suerte no le acompañaba y que en cualquier momento podía cometer algún error, por el cual, más tarde, siguiendo sus pasos, le atraparan. El hombre decidió quedarse estático, para así librarse del peligro de LA ACCIÓN y, en especial, de la posibilidad de dejar vestigio.
Contrario a lo que él tramó, por causa de su inmovilidad echó raíces en aquel punto, para después enterarse de que las raíces son las huellas más poderosas. Huellas que primero se prolongan verticalmente y después hacia los lados.
Mirado y admirado por todos, el Hombre-Árbol recibe cada año miles de ojos curiosos que, al marcharse, dejan a su alrededor un campo de huellas interminables.
Este relato con su dibujo, fué publicado en la página 19 del Nº 60-61, correspondiente a Septiembre-Octubre de 2008, de “La Gaceta del Jueves” de Paris.
Dibujo: Técnica mixta.
Título del dibujo y escrito: El hombre que le temía a sus huellas © ®
Dibujo y escrito por Isabela Méndez
UNA TARDE, UNA FLOR
Una tarde, una flor comenzó a hacer lo que no debía: PENSAR.
Inexperta en esos menesteres y sintiéndose aturdida, huyó de sus raíces, de su origen.
Dio vueltas y vueltas sobre la superficie hasta quedar cubierta de tierra.
Lentamente, a rastras, siguió desplazándose, convertida en caracol.
Los caracoles son flores que quedaron sin raíces. Flores que cargan su dolor, su exilio.
Título del dibujo: Consecuencias. © ®
Técnica: Anilinas, lápiz y tinta sobre papel.
Escrito y dibujo : Isabela Méndez ®













