Olvido
En mitad de la calle
fuera del contenedor
el objeto que fue almohada
caricia, juego,
se curva
mendigando un rescate,
la piedad de algún niño,
o de alguien desolado,
tan lejos de la piel de otros
que opte por llevarlo consigo.
Se rasga el mundo,
la herida derrama gente olvidada
se preñan las esquinas de lágrimas, de óxido,
de ojos que pretenden ser mirados.
Son sierpes las vías,
con veneno para quienes no tienen asilo,
pican sus cuerpos,
se encona el hambre,
el hombre muere
la mujer desmaya
el niño se vuelve libélula sin alas.
Se evita el nombre para olvidar a quien lo porta,
su tristeza, su galope hacia el abismo.
La andadura del silencio quiebra vidas,
disemina grietas,
como esas manos ancianas que reparten pan a las palomas.
Pan a las palomas, no a la gente
es más fácil dar de comer a lo que pronto vuela
que al que puede además pedir una sonrisa.
La náusea encuentra morada
entre yermas murallas,
en estas urbes
que nos reúnen como alfileres…
nos vamos clavando sobre los días,
sin respirar verdor
sin recordar la tribu,
la hoguera para contar cuentos,
los cuentos para estar más vivos,
el rezo para dar las gracias.
Pero sí tiene lugar una letanía de abandonos,
un poner puntos sobre contratos,
un dejar sin sombrero a quien tirita de frío.
Título del poema: Olvido.
Fotografía de Isabela Méndez
@mendezisabela
Estupendo poema, Isabela, lleno de lirismo y ternura, que parte de un hecho nimio para mostrar la realidad, la vida con ojos de poeta. Esa realidad que tenemos ante nosotros nada más salir de casa, esa con la que, incluso, nos bombardean los medios de comunicación, esa que, tantas veces, ciegos y aturdidos no vemos o no queremos ver, con lo que nos vamos deshumanizando.
Gracias por compartirlo.
Mi Dios que hermoso, casi lloro por el Olvido, por el oso, por lo real de tus letras que me llegan por dentro. Te abrazo hija querida, gracias por tu poesía, por la magia que vive en ti. besos de luz. Dios te Bendiga. Te quiero mucho.
Se me ha helado la sangre, por lo precioso y salvaje que brota ahí dentro. Qué hermosura y cuánto desmorone interno que emanan de tus versos! Felicidades de nuevo! Felicidades siempre mi querida amiga, cómo me llena leerte (y escucharte!).
Un abrazo infinito!