Si le pican las ideas, 
rasque con delicadeza,
así saldrán de su moño
sin embotar su cabeza.
Una vez en el ambiente,
contémplelas con vigor,
y elija con libertad
la que resulte mejor.
Con ímpetu apasionado
defienda su decisión,
poniendo la buena idea
en el campo de la acción.
Aquellas que no ejecute,
y resulten atrayentes,
guárdelas y úselas luego
en momento conveniente.
Si vuelve la comezón
de ideas entre el peinado,
repita el procedimiento
con elegancia y cuidado.
Pero si tras todo esto
persistiera tal picor
“suéltese el moño” y esparza
ideas alrededor.
Preferible es compartirlas,
a sentir el desconsuelo,
que nos produce tenerlas
enredadas en el pelo.
Título del cuento: Bajo el moño ©
Título del dibujo: Mujer rascando ideas (Tinta sobre papel) ©
@mendezisabela