La pequeña mentira
La estreché, cobijé su angustia, sentí como su cuerpo se encogía. Ella ahogaba sus alaridos, no articulaba palabras. Yo no […]
La estreché, cobijé su angustia, sentí como su cuerpo se encogía. Ella ahogaba sus alaridos, no articulaba palabras. Yo no […]
La lluvia, aún suspendida en su níveo vuelo perfuma sin haber caído, riega la tarde de memorias gitanas. Cuando rompa