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Pléyades

Pleyades - Isabela Méndez

Como un silencio que reclama carne
que solicita espacio entre los huesos
que busca calcio, palidez
calcio, sangre,
así vi surgir entre mi foto
a mi abuela y mi madre.

Un pasaje hacia la raíz,
mujeres que me anteceden,
que llevo en la piel…

conocí sus pesadillas
sus cantos
sus sueños inconclusos
y los que sí tocaron,
supe la materia y lo sutil
una huella anclada en el espacio
musitando,

pléyades de féminas
como corazones en el tiempo
palpitantes,

supe que soy una más
y la única,
un alarido de vida
la proyección de los genes,

supe que mi forma de parir es sobre el pliego
o sobre un escenario
o abrazando a quienes amo,

yo dejaré mi voz prodigando poemas,
haciendo hijos en vientres ajenos.

En la foto
hay un eco
un camino hacia el cielo.

Título del poema: “Pléyades”
Título del dibujo: “Pléyades” (Técnica mixta) ©
@mendezisabela

 

La historia de La Cenicienta, según el hada nos cuenta

Acudió en su calabaza
al baile La Cenicienta,
y al rato estaba danzando,
con salero y con pimienta.

Su gracia era deslumbrante,
su ritmo, salvaje, ardiente,
y así se hizo codiciada
por todos los asistentes.

Casi cayó fulminado,
al ver aquello, su alteza,
y le propuso a la chica
bailar la siguiente pieza.

Meneaba ella las caderas,
con garbo y fogoso afán,
mientras contemplaba absorto
el nobiliario galán.

En medio de las miradas,
casi todas muy perplejas,
el príncipe se acercó
a susurrarle en la oreja.

Deseaba confesar
desde su gran corazón,
un secreto, a la muchacha
que utilizaba tacón.

Esto dijo musitando:
me gustas dama exquisita
tienes ojos como cielos
y una rosa en tu boquita,

en caso de yo agradarte,
dame una buena señal,
como dejar en palacio,
un zapato de cristal.

Si yo te encuentro después
de mi amor serás la dueña
y podrás usar chancletas,
bailarinas o espardeñas,

porque soy de los que creen
que hemos de cuidar los pies,
y veo que muchas damas
les hacen pasar estrés.

Según fuentes de fiar,
pues nos lo ha contado un hada,
La Cenicienta escuchó y
se dejó de pendejadas.

Esa noche, hecha la loca,
abandonó su zapato,
y marchó hacia su morada,
confiando en el dulce trato.

Dicen que el príncipe fue
con zapato y sin lacayo,
probando de casa en casa,
descubriendo más de un callo,

hasta que al fin encontró
a la ansiada señorita,
que estaba usando alpargatas
con las que lucía bonita.

Y colorín colorada
se puso la damisela,
cuando el príncipe galante
le dio un beso de novela.

Y tras el beso, su alteza,
se puso color carmín
pues ella le saltó encima
para iniciar el festín.

Nota informativa:

Dicen que el carruaje de la cenicienta,
era una lindísima calabaza,
rápida, ecológica y descapotable,
todo un super coche, tipo monoplaza.

Título del poema / cuento: “La historia de La Cenicienta, según el hada nos cuenta” ©
Título del dibujo: “Mirando al príncipe” (Técnica mixta)
@mendezisabela

 

Reflexiones lunares III

III
Si yo fuera luna,
me habría caído en algún jardín
de tanto mirar cómo se ama la gente en la tierra.

Y entonces
querría ser mujer
que es lo más cercano a ser luna.

Título del poema: Reflexiones lunares III ©
Poema de Isabela Méndez

Ahíta de mundos

Título del escrito: Ahíta de mundos © ®
Título del dibujo: Mundos en flor (Tinta sobre papel) © ®
Dibujo y poema de Isabela Méndez ®

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