Noche toro

Anoche en medio de mi insomnio pasé de ser un relajado lirio de agua, a ser un toro, como reza mi signo. Era la falta de sueño un capote delante del cual me irritaba y en contra del que arremetía. El capote me burlaba con un baile elegante, llenando el aire de serpenteos granate.

Quería insultar, pero mi lengua de toro no reconocía las palabras, solo podía mugir.

Mi habitación fue un ruedo, cada objeto se convirtió en un fanático taurino, pidiendo el sacrificio definitivo de mi descanso.

En ese caso, la muerte era la vigilia perenne, sin orillas, sin atracadero, un océano de arena y yo un toro-bajel, surcando lo invisible, hiriendo con mis cuernos mi propia paciencia, derramando sangre por los puntos en que jubilosamente el desvelo me clavaba las banderillas.

No supe en qué momento, vencí la pesadilla de estar despierta, pude dormir.

Hoy en la mañana, con la boca como llena de polvo y el cuerpo habitado por arrecifes, me levanté de la cama, abrí la persiana y vi una silueta rojiza sobre el parquet. Espero que mi esposo no lo note.

Título del cuento breve: toro-noche ©
Título del dibujo: Toro nocturno sobre papel abombado por la humedad del insomnio 
(Técnica mixta) @mendezisabela

 

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